sábado, 20 de noviembre de 2010

Escribir una novela, AKA "Mi discursito de agradecimiento"



Pues eso, que he ganado el XVI Premio LdT


(La prueba)

No sabía si empezar este post hablando de los aspectos negativos, o de los positivos.

Empezaré pues con una imagen de la portada


(La portada)

Y ahora haré lo que pueda.

Publicar novelas no te hace rico, pero por lo que veo te hace respetado. Al menos durante una semana, que ha sido lo que han tardado algunas personas sin nombre en dejar comentarios aquí y allá diciendo que la novela tiene que ser una mierda porque la escribo yo. Eso, por supuesto, era de esperar. Años siendo juzgada solo por el grosor de mis piernas, como para ahora tener que plantearse que hago cosas aparte de ser una chica más a la que puedes/no puedes follarte, que es como te ven la mayoría de los chicos… de Internet.

Más me ha molestado ese comentario general de “Ah, ¿pero tú escribes?”. De hecho, amigos, sí. Escribo. Escribo ficción desde que aprendí a escribir. Desde un poco antes si contamos la “novela” de seis páginas ilustrada que le dicté a mi hermana , que es un churro como una catedral, y que conservo en Candelario, con los DIN-A4 partidos por la mitad y grapados por el extremo. El primer relato (no cuento) completo lo escribí a los 13 años en unos folios cuadriculados. El primer relato a ordenador, a los 16 cuando murió un chico de mi colegio (lo recuerdo porque es un fin de semana como para no olvidar). El primer intento de novela, a los 9. Llegué a hacer casi dos folios. El segundo, a los 18, también a mano. Y desde entonces, un cuento, otro cuento, otro intento de novela… Así casi cada día. Pero no lo comento porque es solo asunto mio, porque no necesito ir diciendo por ahí que soy escritora para que la gente me tenga en cuenta, porque en general no me gusta enseñar lo que escribo hasta que no está terminado…

Escribí “Celacanto” cuando se acabó el programa “D-Calle”. Tardé 20 días en hacer el primer borrador. No hacía otra cosa. Dormía doce horas y escribía sin parar otras 12. Apenas comía porque me encontraba mal. Antes de ponerme tuve una época de ir muchísimo al gimnasio haciendo un patrón de ejercicios que desde luego no es adecuado para una chica. Me corté el pelo al uno. Dejé de coger el teléfono y de ver a gente. Terminé la novela y me sentí mucho mejor. Fue y es la primera cosa de la que me siento realmente orgullosa. Siempre me ha gustado y siempre me gustará. No es una novela perfecta pero es la novela que yo tenía dentro. Como tengo dentro otras que espero terminar pronto. Me sentí libre y feliz mientras la escribía. Quité muchas cosas de la historia para que estuvieran por debajo de la narración. Para mi todos los personajes son reales y están vivos, como lo están todos los personajes de todo lo que escribo. Si no fuera así, no podría escribir porque no me importaría. La ficción es fabulación, pero no es mentira. Cuando es mentira es porque es mala. La ficción puede y debe contener Verdad. O eso hemos de intentar.

Para escribir “Celacanto” tuve que rebuscar entre las fotos de sitios en los que había estado, mirar que todas las plantas y animales mencionados estuvieran en el sitio donde se situaba la acción. Y contar los pasos que había desde un chalet a otro, para ver qué te daba tiempo a pensar, y hacer un mapa del campamento, y hacer memoria. Tuve que volver a ver a mucha gente a la que creía olvidada, y darle un aspecto físico a cada uno de los personajes. No estoy diciendo que haya hecho nada extraordinario, pero digo que esto es lo que he hecho. Escribir es casi lo único que me hace feliz. Y ahora os voy a decir por qué.

Porque las personas te fallan.

Porque las situaciones cambian.

Porque los proyectos se caen, la verdad no siempre resulta agradable, y porque la mayoría de las cosas que hacemos en esta vida no sirven para nada.

Porque las cosas no son como nos gustarían.

Porque cuando echas cosas de menos se te cae el mundo encima.

Porque cuando entiendes a los que te rodean ya es demasiado tarde.

Y por tantas y tantas cosas.

En estos dos años he escrito muchísimos emails. Algunos de ellos eran para pedir trabajo. Solo tres personas han podido ayudarme. Cuando he echado currícula en sitios ajenos a mi área de experiencia, ni siquiera me han llamado. Y esos currícula superan el centenar solo en el último año. Nadie quiere a alguien que se puede marchar si mañana le sale algo mejor. He recibido muchas respuestas de “Ay si yo pudiera”, “Ay, tienes tanto talento que…”, “Ay, lo que tienes que hacer es escribir”… Mientras he ido puliendo mis ahorros, pidiendo prestado, y he seguido desesperada en mi casa. Cuando estas personas del “Ay” han estado en posición de dar algo, a mi no me lo han dado, eso os lo aseguro. Cada cual hace lo que considera oportuno y tiene muchos motivos para hacerlo, pero cada uno de esos mensajes de “Ay, tienes mucho talento y soy la única persona que lo ve” se convierte en una bofetada cuando ves que ese puesto de trabajo, esa prueba de guión, va a parar a otra persona. A veces prefieres que te digan que eres un mediocre y que te den trabajo, porque no vives del aire. Al menos yo. Tengo 29 años y quiero tener una vida estable de adulto, como tiene tantísima gente a mi alrededor.

Esa angustia y ese sentirte inútil lo comparto con, según la fuente, el 20% o el 40% de los españoles. El paro y la angustia suelen generar depresión, resquemor hacia los que sí tienen trabajo, y algunas enfermedades psicosomáticas.

Volviendo al tema, hay cuatro motivos básicos por los que el premio me ha hecho tan feliz:

- He visto mi novela publicada.

- Voy a conseguir el dinero que tanto necesito.

- A la gente le está gustando bastante la novela.

- Y el más importante es que aunque esté otros dos años sin curro, siempre podré pensar que una vez hubo un grupo de gente que pensó que lo que hago merece la pena.

Aquí, en la realidad, todo sigue igual. Pero yo he recuperado las esperanzas. Espero que a los que estáis en el hoyo os pase pronto también algo bueno.


Y las fotos, que eso le gusta a todo el mundo



(Patricio Pron y yo)
(Tuertito y B.b.Raro, nuestro crítico de cine)
(B.b. Raro y Tuertito. Os transcribo lo que estaban diciendo. B.b. "¿Me publicas un libro a miiiiiii?". Tuertito "¿Me invitas a una paellaaaaaaa?")
(Dani, Julio, Miguel, Juanjo)
(Foto borrosa)


(Ana Boyero con el libro...)

PD: Creo que voy a hacer un fotomontaje con las fotos del evento... así en video, con una canción de fondo.

9 comentarios:

El Especialista Mike dijo...

Entiendo lo que quieres decir sin demasiado esfuerzo: has hablado alto y claro. Yo también pido un trabajo o una oportunidad de asentarme en la vida de adulto que (creo) ya me toca vivir. Es normal, 31 años es una edad respetable...

Bueno, a lo que venía: enhorabuena por todo lo que supone el premio para tí, y en especial por haber recobrado la esperanza. Suena a topicazo, pero mejor si de verdad es lo último que se pierde. Keep on fighting!

Pd: a ver si la encuentro por aquí. Si no, de una forma u otra le echaré el guante, pero eso sí, te la enviaré y me la tienes que devolver dedicada...

Un saludo!

Miguel Morales dijo...

Hola, Cristina.
Soy Miguel.
Siempre te he hablado como Mameluco, y casi siempre con el cliente de Jimina Sabadú, B.b. Raro, mi muy querido amigo gomoso y que huele tan bien.
Ya te he dado la enhorabuena, y todo eso. Me alegro un montón por ti.

Me he visto reflejado en tus palabras... depresión, paro, sentirse un inútil... la gente que me rodea también me dice el "esto es cojonudo, tienes que escribir más, tal y cual...blablabla" (sin tener la componente mediática que añades tú al estar más expuesta al público y a tus horrible haters, claro). Soy del 20 al 40% ese, parece ser, aunque afortunadamente no tengo resquemor a los que trabajan, y menos cuando se lo merecen. Solo eso. El talento tiene que dar su fruto.
Por si te sirve de algo yo no vi una foto tuya hasta hace un par de años y soy seguidor tuyo del Mondo Brutto desde que empezaste, siendo obvio que tú has escrito siempre para mí. O sea, escribías; yo no sabía que hicieras otras cosas durante años -siempre me han intrigado las verdaderas personalidades de la Mesa Nacional y aledaños, pero siempre me he dicho que es mejor contar con ese misterio-. Y por tus escritos en MB no me llama la atención que escribas ficción. Todos escribimos ficción, aún contado la realidad. Si, es verdad, es lo opuesto a lo que has puesto, o pensándolo bien viene a ser lo mismo. Ficción y realidad se unen en nuestros teclados, plumas o bolis Bic.

Estoy deseando leer Celacanto. Entre otras cosas porque me encanta el título. Un pez fósil que se transformó en fósil viviente gracias a un pescador. Pero lo voy a dejar ya que me enrollo.

Un saludo,
M.

PD: Que mal no vernos en Madrid. Otra vez será.

Miguel Morales dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Gaspar Hauser dijo...

Al menos eres consciente de que ya va siendo hora de vivir como adulto. La mayoría de los de nuestra generación (yo también tengo 29) no están muy por la labor.

Pernocta dijo...

Hola Jimina, aquí otra especimen del año '81. Me ha gustado mucho leer tu blog y estoy deseando tener tu libro entre las manos. No te conozco y vivo lejos, pero noto dispararse mi empatía a lo largo de tu literatura, como una fuente de honestidad que brotara del nuestros tuétanos.

Felicidades, una y mil veces.

e dijo...

No sé si la leeré y no sé si me gustara. Pero olé tus huevos.

Julio dijo...

En cierto sentido, por edad, por afinidades, por esa rarísima humildad que tienes (que es algo que te he copiado hasta la saciedad, porque es lo decente, lo que marca diferencia...lo que lleva a hacer algo grande) me siento totalmente identificado.

Pero, en fin, Cristina, te conozco desde los 22 y eres de las personas que en mi devenir me han marcado más.

No te llamaré especial; diré lo que siempre pensé cuando me enlazaste unos cuantos chistes borracha en nosequé sitio: "esta tía tiene talento"

Cuídate y felicidades. Y espero que inaugures el nulo grupo de amigos periodistas con contrato indefinido...porque aquí la economía condiciona todo lo demás.

SLR dijo...

enhorabuena por el premio

mola que te editen el libro,
una oportunidad de leerte en la vida offline y tenerte en la estantería.

te seguía desde hace un tiempo por el blog de otaku y carcamal y luego con los chicos en radioshock, que está muy entretenido....

también tengo muchos de los síntomas de los nacidos en el 81 y aledaños.... de los "ya no tan jóvenes" de la edad analógica que andan dando vueltas en un limbo real del que no sabemos muy bien si tiene salida o solo escaleras de emergencia de bajada al algún infierno...

(ya sabes cual es tu público objetivo en este momento)

y a propósito de Celacanto,
tengo ganas de leerlo y que me encante.

Anónimo dijo...

Enhorabuena. No sabía gran cosa de tí hasta que me tope con el videoblog que tienes con Jordi. Voy a comprarme tu libro.

Saludos desde Valencia y a seguir haciendo camino, que cuesta, vaya.